El salario emocional: en el corazón de Suara Cooperativa
En este Día Europeo de la Igualdad Salarial, desde Suara Cooperativa reclamamos el fin de las diferencias salariales entre hombres y mujeres, al mismo tiempo que Núria Segura Insa, quien desde hace poco más de un año es socia de la cooperativa, nos habla de la importancia del salario emocional.
Tener un buen sueldo es necesario para vivir con tranquilidad, pero no es suficiente para sentirnos personas plenas o realizadas, y más aún en un mundo marcado por la brecha salarial entre hombres y mujeres. En el Estado español, por ejemplo, esta se sitúa en el 20%, según un estudio publicado recientemente por el sindicato Comisiones Obreras con motivo del Día Europeo por la Igualdad Salarial, que se celebra este 22 de febrero.
Romper con la brecha salarial y el techo de cristal es esencial para que las mujeres podamos desarrollar nuestro proyecto laboral con los mismos derechos y oportunidades que nuestros compañeros. Como cooperativa eminentemente femenina, en Suara somos muy conscientes de ello. Por eso, las mujeres también ocupamos espacios de poder, toma de decisiones y liderazgo y, por ejemplo, configuran el Consejo Rector 9 personas, de las cuales 8 son mujeres.
Pero más allá de esta necesidad de acabar con las diferencias salariales o el techo de cristal, en este Día Europeo por la Igualdad Salarial también queremos poner el foco en cómo el bienestar real de las personas trabajadoras nace cuando el trabajo conecta con lo que somos, valoramos y sentimos. Y, precisamente eso, es lo que hace poco más de un año me llevó a sumarme a un proyecto cooperativo como el de Suara, donde creemos que cuidar a las personas trabajadoras va mucho más allá de una retribución económica. Por eso, ponemos su bienestar en el centro de nuestra acción y el salario emocional en el corazón de la cooperativa.
¿Pero qué entendemos por salario emocional? Es todo aquello que no se puede cuantificar con dinero, pero que nos nutre como personas, como por ejemplo: sentirnos escuchadas, valoradas y/o reconocidas en el ámbito laboral; así como tener espacios, oportunidades y herramientas para crecer profesionalmente o que la empresa tenga medidas para conciliar la vida profesional y personal, entre otros.
Valor de la participación
De acuerdo con nuestros valores cooperativos, en Suara llevamos la participación en nuestro ADN. Este es uno de los motivos que me llevó a unirme a este proyecto cooperativo. En Suara somos las personas trabajadoras socias quienes decidimos sobre el presente y futuro de la cooperativa a través de un modelo de gobernanza horizontal y democrático, en el cual su máximo órgano de toma de decisiones es la Asamblea General, donde todas participamos en igualdad de derechos, voz y voto.
A lo largo del año también disfrutamos de otros espacios de participación como pueden ser los Espacios de Preparación de la Asamblea (EPAGs), cafés con el Consejo Rector o los Círculos Abiertos para abordar temas de interés para las personas socias de Suara, entre otros.
Ahora bien, este no es el único lugar donde se fomenta la participación de las personas trabajadoras; también se promociona en el ámbito laboral. Por eso, en los equipos de trabajo se impulsan espacios de participación para que las personas trabajadoras podamos aportar nuestra experiencia y se nos da autonomía para tomar decisiones en nuestro día a día. También, se fomenta que la persona trabajadora pueda llevar a cabo planes de formación para crecer y desarrollar un proyecto laboral y personal dentro de la cooperativa.
Un modelo de participación que, sin duda, es un salario emocional muy beneficioso no solo para la persona trabajadora, sino también para la cooperativa, y que conlleva un mayor compromiso con la organización. Sentimos que Suara Cooperativa no es de nadie más que nuestro, porque es una entidad que construimos entre todas.
Velamos por la persona trabajadora
Este 2026, el gobierno del Estado español lo ha declarado como el Año de la Seguridad y la Salud Laboral, en un momento en que las bajas laborales se han más que duplicado en doce años. En 2024, según un informe del Ministerio de la Seguridad Social, las bajas laborales por causas comunes se situaron en 53,3 por cada 1.000 habitantes; mientras que en 2012 fueron de 19,9 por cada 1.000 habitantes. Ahora bien, este no es el único reto que tenemos como sociedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una cuarta parte de la población mundial padecerá un trastorno de salud mental a lo largo de la vida.
Por eso, es importante que las organizaciones se impliquen en la salud de las personas trabajadoras, y Suara Cooperativa lo hace con programas como Deixa’t Cuidar, en el que tenemos acceso a sesiones con fisioterapeuta a un precio muy reducido, o Mindfulness Inmersivo. Además, también disponemos del programa Benestarum, una plataforma digital en la que podemos contactar con profesionales como psicólogos, fisioterapeutas, entrenadores, nutricionistas o asesores fiscales, entre otros, para mejorar nuestro bienestar físico y emocional.
Tanto este modelo de participación, la formación como los diferentes programas de bienestar contribuyen también a fomentar un entorno laboral saludable, cercano y respetuoso. Todas estas iniciativas no se pueden pagar con dinero, pero forman parte de un salario emocional que contribuye a fortalecer el compromiso, atraer y retener talento y construir equipos cohesionados, vivos e implicados.
En nuestra organización, el trabajo no es solo un empleo: es una forma de cuidarnos, de crecer juntas y de transformar la sociedad desde dentro, y eso, precisamente, forma parte de un salario emocional que fue lo que me llevó a unirme como persona socia de Suara Cooperativa.
Núria Segura Insa
Técnica en el área de comunicación i marketing